Daniel Memmo

POEMA PRESTADO de Pajarillo (Ramiro)

Corre el vino por las grietas

que en mis labios

abrió el viento.

Las horas se deslizan furtivas;

se queda el pino solo

con los brazos abiertos

en la carretera.

 

Entero me sostiene

y acompaña

sólo un sueño.

 

Ahuyento los grillos,

las sombras: la tristeza,

que vuelven puntuales

noche a noche.

 

No siento aquí mi espíritu,

veo otro cielo y otras caras

que ayer vestí de olvido; esto es

un final sin fin. La noche

se dispone a ofrendar su luto,

yo, a invocar tu nombre.

 

Viene y vuelve y va

mi alma

a seguir buscando tu presencia

hoy conmigo

en la distancia.

 

Ahora que te meces

en la ola blanca

de mi pensamiento,

el vino en mi copa me sabe

a la sal de tu llanto:

al calor de tu pecho.