anthony carrasquel

Amando a dos

Te pregunté que si me amabas; el silencio fue quien contestó. Tu boca quedó muda; de mis ojos brotó una lágrima, una lágrima de dolor.

Te pregunté que si no me amabas, ¿entonces qué haces aquí? Tu respuesta fue inconclusa y, por salir del paso, inventaste la mejor excusa: que estabas confundida. ¿Por qué, si no me amas, aún sigues quemando mi piel? ¿Por qué me confundes con tus besos, que me hacen recordar lo hermoso de un ayer?

No; ya no puedo seguir quemándome a fuego lento, viendo cómo destruyes lo que queda de este amor. No, ya no quiero más sufrimientos ni tampoco dejaré que el tiempo me olvide en el ayer.

No; ya no quiero más noches oscuras, noches donde tu compañía me hace sentirme más solo; ya no quiero abrazarme a la almohada y tener que seguir sufriendo con tenerte pero perderte. Ya no quiero que el silencio sea más nuestro lenguaje y que la vida nos juegue ese mismo chantaje.

TÚ AMANDO A DOS; YO AMANDO A DOS.