Quiero confesarte algo que no me deja dormir por las noches; en mis desvelos le pregunto a la luna: ¿Por qué no dejo de pensar en ella? No dejo de mirarla en cada esquina. ¿Cómo hace ella para acelerarme el corazón a tal punto que pareciera quererse salir del pecho?
No puedo decir que me complementas, ni que eres necesaria o indispensable para mí; solo puedo decir que me siento mágico a tu lado y, a veces, siento como si se detuviese el tiempo por un segundo para contemplar tu suave piel canela y, entre fragancias, con la misma rosa te confundo. Quiero acariciarte suavemente, abrazado a tus espinas sin hincarme en ellas; quiero regarte diariamente, cuidarte y de ti tener el más bello jardín. Quiero probar de tu néctar con esta pasión que me quema a flor de piel; quiero sentir lo maravilloso que es retenerme en tu querer.
Quiero recorrer el incierto camino que te conduce hacia el éxtasis de tu felicidad; sin pudor, milímetro a milímetro, cada célula de tu cuerpo quiero explorar. Quiero aprender a amarte en tus días bipolares, en donde pasas de la risa al llanto, y cogiendo tu mano te llevaré hacia la felicidad plena.
Quiero verte despeinada y sin maquillaje, o con tus manías de belleza, para retenerme entre tus brazos y decirte: \"Eres bella por como te pongas y yo me siento afortunado de tenerte a mi lado, ya que eres tú la mujer que por mucho tiempo busqué\". Quiero amarte cada día como si el mundo se fuera a acabar mañana.