Antonio Muñoz

“Cupido“

Pasaban los días y al otoño vi llegar

De los sueños la ilusión... ya jamás quiso regresar

Desvanecido y cansado, poco a poco, el amor enmudeció 

Y en la quietud de una noche ya su grito no se escuchó

Duérmete cupido chiquillo,

Duérmete que de ti...

 

Nadie se habrá de acordar