¿Culpable o inocente? Mi juicio acaba de empezar; hoy me quieren condenar por haberla querido amar. Si amarla es un delito, por amor resistiré mi pena; pero que no me alejen de su lado, ya que eso sería mil años de condena.
Señor Juez, con su debido respeto, déjeme explicarle: a ella siempre la he apreciado, solo se me ocurre amarle. ¡Que esos que me señalan de deslealtad, mienten! No soportan vernos felices; ella sanó mi corazón, ¡les borró hasta las cicatrices!
Que quizás no soy el hombre perfecto, ese a quien tanto buscaba; pero sí seré ese con quien tanto soñaba. Señor Juez, juro que siempre he actuado con lealtad; le he dado un amor sin egoísmo y con mucha, pero mucha sinceridad.
Si por amor se hizo el mundo, y por amor Cristo se ofreció para ser sacrificado, ¿por qué por amor hoy me quieren juzgar, por a ella haber amado?
Señor Juez, dígame: ¿cuál será mi sentencia? ¿Me condenan por amar o me declaran en absoluta inocencia?