Cómo quisiera ser la playa de tu mar...
y en tu espuma bañar mi cuerpo.
Cómo quisiera ser de tu flor la abeja...
y beber de tu néctar allá por la madrugada.
Cómo quisiera hacer de tu cuerpo un edén...
y que Dios jamás de ti me expulsara.
Renacería en la playa y en la flor,
y en tu paraíso viviría...
en un génesis sin fin.