Ciro Catenaccio

Agonía

Me encuentro frente al espejo

Y sólo hallo un par de ojos muertos, 

Que me observan, expectantes, pero sin nada a lo que mirar. 

Noto como están vacíos, vacíos de mi alma

ya no brillan, ni se mueven, ni lloran

sólo se balancean y lamentan mi existencia, 

pero ya da igual, pues no existo, 

ya todo lo que era se desvaneció

pero es mejor así, ya no soporto el mundo, 

su hambre de atención, su codicia de mentiras y su blanqueada alegría. 

 

Prefiero no existir que mantener mi alma pura en este sucio y lamentable vertedero. 

Ya no queda nada, 

ni ángeles que me salven, 

ni falsas oraciones que predicar, 

ni corazones limpios,

si alguna vez existieron.

 

De la luz que era sólo queda un ser retorcido, 

que se asquea de lo que soy y seré

y de lo que fuí y nunca volveré a ser. 

Pero no puedo juzgarle, 

porque ese ser es parte de mí

y estoy seguro de que está en lo cierto. 

 

Ahora solamente queda pensar en

qué haré con mi alma

cuando este mundo la sepulte

bajo odio y falso amor.