Alberto Escobar

Belleza

 

Deja de mirarme

 

 

 

 

 

 

 

 

Es para nada, no puedes evitarlo.

 

 

 

 

 

 

Miles de rostros te vienen a buscar.
Andas las calles ojo avizor,
aguzas oídos, ojos y boca
hasta dar con ella tras las esquinas.
Cuando la alcanzas te paras,
te apostas delante sin pudor,
la recorres con la mirada
en anábasis, luego en catábasis,
das media vuelta hasta irte alimentada,
sosegada de espíritu, complacida.
No te importa lo que ella
pueda pensar de tu insolencia.
No , no importa.
¡Qué sabe ella de tus urgencias,
de lo que te enciende la vida!
Sigues tu camino cabeza al frente.
Hueles su proximidad, la adrenalina late
sobre la piel de un tambor incesante.
Hueles sus feromonas, que parecen arder
de incienso litúrgico.
Llegas al fin a sus inmediaciones,
te paras delante,
te apropias de cada rasgo, que después
será pábulo a tu recuerdo. Ella ríe,
se avergüenza ante tan absorvente mirada,
baja la cabeza sonrojada, se esconde...
Se disuelve en el aire.

Te das media vuelta...