Margarita García Alonso

Algunos no perdonan

Escribe, escribe,

vas a vender más

que El Código da Vinci.

 

Dicen tantas cosas.

Demasiadas,
hasta que comience

 

tiendo a cosas malsanas:
dos huevos pasados

por agua,
El aleph.

 

Los monstruos escriben
el legado de memoria.

Los monstruos son escritores

y/o maridos falsos.

 

Guante de seda,

mano de hierro:
nunca nadie me vio

comer con las manos

 

una niña no levanta voz,

y algunos no perdonan

que quisiera.

 

 

 

del libro La costurera de Malasaña,

Editions Hoy no he visto el Paraíso, 2012