A. Martinez

CelebraciĆ³n

 

Vuelven a ordenarse las fechas
por su nombre,
despidiéndose una a una,
adecuadamente juntas,
en una sucesión
acotada inferiormente
en el fuego fertilizador y sano,
que nos curó el desgano,
superiormente ganada
en el abrazo restaurador,
humectante,
anatómicamente correcto,
emocionadamente lascivo,
que me llevó y te trajo
hasta lo preludiado,
hasta la adolescencia
de la ternura,
desembarazada ya,
de la pubertad arrolladora
que vio crecer puertas
en las casas selladas,
y madurar en el pubis
de nuestros deseos,
mil motivos hacia
lo imprescindible,
hacia el inevitable
colapso del día
sobre las espaldas desnudas,
de dos criaturas
rodando con sus cuerpos
sobre el abecedario,
atravesándose el paladar
de gozos y de besos,
en un lugar sin noche
de una ciudad con pájaros
y casas con colores.


Eduardo A. Bello Martínez
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