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Julieta Iallorenzi

CAZAR AL CAZADOR


Siempre habrán

Lugares en los que

Te esperen con antorchas

O te adornen con laureadas diademas.

Todo dependerá

De a quién le gimas

O le rujas,

O le huyas

Con espanto,

Hasta el punto

Desesperante

De buscar protección en un chacal

Para escapar de un lobo.

El mal menor

Siempre se la da de salvador.

Pero algunos rugidos

No aterran

Y preferimos

Deambular la noche negra

Portadores de la maldecida perla

Dejando las pistas suficientes

Volviéndonos carnada

Poniéndolos a prueba

Para cazar al cazador

Antes de ser cazado.

Que caiga en su propia emboscada

Que pierda en su propio juego.

Algunos antes de mover

Una sola ficha

Ya dimos vuelta todo el tablero.

Y mientras tanto

Le concedemos al rival

El lugar para pensarse

Un victorioso guerrero.

Para que se despiste

Y un paso en falso

Lo pierda en su propio agujero.

Trampa que para mi fue hecha

Y por mi fue deshecha.

Quien sospecharía

Que la presa malherida

Aprendió de ellos mismos

La oscura movida

De la selva de Manselva

Y esta vez nada los salva

Cuando el bien mayor

Abra los caminos

Gimiendo y rugiendo

Así los fue atrayendo

Mas ahora el espanto

No era suyo.

Todo sanguinario

Lobo estepario que huyó

En su propia trampa cayó,

El mal menor lo siguió

Es que ama tanto el calvario

Y el chivo expiatorio

Al pozo tierra lanzó.

Brotaron yuyos arbustos también flores

La exuberancia en la fragancia

El regalo para los vencedores.

Sin embargo germinaron cepas

Gérmenes pestilentes

Es que el mal se resiste

A admitir su derrota.

Quieren seguir

Complotando fuera de hora

De vida absorbiendo

Hasta la ultima gota.

Los lobos se abstienen

De aceptar su propia muerte.

Y la añagaza culmina con su hazaña

Apaga las antorchas

Corta la maraña

Su estola la decora

De espinas y laureles

Sabe que la linfa roja

En la redada desperdiciada

A su morada jamas vuelve

Pero la que queda hervida

Invencible se convierte.

Siempre habrá

Uno de cada mil ciervos

Que se revela.

Y le arranca la piel a un lobo

Para andar libre en su pradera.

A veces es necesario insidiar

Para la verdad encontrar.

Es la recompensa

De los vengadores.


JULIETA IALLORENZI

PATENTADO EN SADAIC Y DNDA

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