RIMUZ

LÁPIZ (DEL LIBRO VIVENCIAS)

Lápiz
noche
soledad.

 

Motores rugen en el aire
cosas en mi rededor toman vida
la vida se apaga en manos que no escampan.

 

Fui
reboté
vertiginoso.

 

¿Quién le teme a los fantasmas?

 

Mas dormido que despierto
recuerdo su misterio
y su misterio estando se me escapa.

 

Pan
vida
y esperanza.

 

Ondas pasan.
Muestran el fermento
en rededor de Jesucristo.

 

Guerra
intolerancia
muerte.

 

Un triángulo amoroso
en el vello púbico de una mujer
es capaz de estremecer a las estrellas.

 

Mundo
gentes
quietud.

 

A cada flor le importa un rábano
la suerte de las ramas.

 

Y las ramas sin la flor se sienten solas
cuando el jardinero con sus pinzas las reclama.

 

Innoble va la vida cuando la flor se corta
y la vida sin la flor en un jarrón no es nada.

 

Desgarre
estremeces
fibras telúricas.

 

Ni uno solo puede liberarse del pecado de existir
o existir sin su pecado de esperanza.

 

Cada uno espera
ver en el horizonte aparecer dorado su elefante.

 

La música se mete entre mis gestos
quisiera arrullar en sus brazos mis palabras.

 

Los corazones laten al unísono de algo llamado fe
la fe se mueve pudorosa con pasos de guirnalda.



En el triángulo infinito de un pubis de mujer
cada uno en sus pasos resulta en el fondo pudoroso
y ansia el timón del mástil de sus sueños
y el mástil de sus sueños se derrumba
en la pequeñez de su esperanza.

 

Tomo
retraigo
contraigo
arrullo.

 

La vida va cimentando vida
mientras el tiempo clava sus raíces en la nada.

 

La muerte se muestra en muchos aterrante.

 

Para los pasos caminantes
son una posada mas junto al destino
vestida en festones de esperanza.

 

Ella aguarda paciente a la vera del camino
para restablecer el contacto original
del triángulo en pubis de mujer
y del mástil con que suele vestirse lo que aclama.



Gentes reposando sobre senos de mujer
pacientes dormitan
ahora sueñan
ahora viven
ahora maman.

 

En tanto la calleja de la vida
se apiña rapándose las flores.

 

Las flores pecando de belleza llamaron a la muerte.

 

Ojos soñadores atrapan despedidas
mientras ven pasar languideciendo la muerte de los vivos
y los vivos parecieran desear el arrullo que rechazan.

 

Es pecado intentar tocar el firmamento de otras vidas
romper la corteza de un señalado trauma.



Yo quiero ampollar larvas de palabras en cada corazón
o robar caricias de sus manos mientras les entrego mis caricias
mas sus ojos jardineros con sus pinzas me rechazan.

 

 

RIMUZ - CIBORG MR