Angeles Josefina Almenas Velasco

Por la ternura

 

Por la ternura que prodigan los hombres

cuando aman;

la ternura que sobrevive el adiós.

Una caricia eterna de compasión,

un recuerdo humano. 

bálsamo del dolor,

aroma amoroso de los sentidos

los sentidos que nos acercan al mismo Dios.

 

 

Por la ternura de los hombres

instantánea o efímera,

ternura recordada hasta el propio final

renueva del alma la fibra.

 Ausente de la piel,

se esconde en la amigdála,

vive en las neuronas

dispuesta a estallar como un volcán

de repente y sin avisar