alupego (Ángel L. Pérez)

SIN VOZ NACIÓ LA VERDAD

SIN VOZ NACIÓ LA VERDAD

La dignidad se desliza,
como una gota de aceite,
resbalando sobre el rostro,
de la indignación perdida.
Una cínica sonrisa,
que en la mentira se crece.
Ocultan soeces sombras,
la disfrazada vileza.
La dignidad amputada,
de los pies a la cabeza.

Caminos intransitables,
de negras trampas sembrados.
De mentiras coronados,
con adornos de grandeza.
Se destilan en sus fauces,
sanguinolentas bajezas.
Aturdidos sentimientos,
que van quedando por fuera.
Aranas en las palabras,
y trampas en las ideas.

Sembró el labriego el sudor,
con el valor de sus manos,
atadas al corazón,
para hacer el huerto humano.
Cedió la verdad su vientre,
para gestar dignidad.
Lágrimas dieron sus gritos,
en las oscura cavidad.
Famélica la verdad,
nació sin ser suficiente.

Sonó la voz aflautada,
de vanas promesas llena.
Sonó una lenta condena,
entre los labios de arena.
Vibró la mentira inquieta,
entre los nervios de bronce,
y fue tan sensible el roce,
que la verdad se durmió,
en un intranquilo trance,
en un inquieto sopor.

Paso de largo el amor,
al ver la verdad desierta.
El viento se lo llevó,
como una grácil cometa.
A.L.
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16/06/2019