Santiago Esquivel

Claustrofobia.

Claustrofobia.

 

 

Quiero dormir, dormirme y no despertar,
O despertar sin tener ganas de morirme
O morirme sin tener ganas de vivir más.

Años llevo aquí, aquí como siempre,
Aquí como siempre es aquí,
Y aquí es igual a lo que es hace años,
Unos fierros fríos,
una misma comida,
Un mismo frío,
y un mismo dolor.

¿De qué me sirve tener alas si no puedo volar?
¿De que sirve tener patas si no puedo caminar?

Encerrada en mi propia celda,
En la celda de mi propia claustrofobia.
Y mi universo se resume,
Y mi universo se resume en ser más pequeño que un resumen,
en ser más pequeño,
En ser más pequeño que una pequeña eternidad.

Y estoy cautiva, encerrada, atrapada, acorralada y aunque no deje de llorar, aunque no deje de gritar,
no cambiará nada,
Nada cambiará,
Seguiré estando sola, simplemente sola,
Solamente seremos yo y mi mente,
Y al final del día,
Al final de todos mis días,
solamente, solamente estaré sola,
simplemente, simplemente sola.

¿Tu curiosidad vale más que una libertad?
¿Tu satisfacción vale más que una eternidad?

Solo sé que la muerte es mi destino,
Que la muerte Es mi último destino,
Y que mi destino es ser destino de miradas curiosas,
De miradas curiosas que no dejan de mirarme,
De miradas curiosas que no saben lo que siento,
Qué no saben que siento más de lo que sienten que siento.
Qué no saben que la impotencia de hizo omnipresente,
Qué no saben que la impotencia se hizo cómplice de mi misma realdad.

Y miro la noche toda la noche de todas mis noches, y pienso,
Pienso cómo sería volver ahí, a ese lugar,
A ese lugar de donde nunca debí salir,
A ese lugar hermoso, a ese lugar único,
A ese lugar único que suelen llamar vida.
Y toda mi vida se redujo a ser cenizas,
Y toda esta jaula se redujo a ser mi mundo.