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Julián Manuel

No hay colinas en Dondo. Publicado en EL PAÍS: https://elpais.com/elpais/2019/05/24/planeta_futuro/1558700924_279154.html?fbclid=IwAR1aXiC3ZobSdLYlJQiLhMYuE0K3OHCma3UQ0xu9jT8kBLUN2mq-oDvgxTg

NO HAY COLINAS EN DONDO

Desde mi vuelta de Mozambique, bastantes veces me han pedido que cuente la experiencia de haber participado en el despliegue del START, hospital de campaña español incardinado en el proyecto de los EMT (Emergency Medical Team) de la organización mundial de la salud.  Sobre todo por conocer con detalles las vivencias en un contexto de cooperación internacional, entre otros, por sus componentes de humanismo y fraternidad. Me he resistido por varias razones. Vanidades aparte como consecuencia de ese egoísmo que algunos voluntarios podemos tener por sentirnos tan bien participando en proyectos de cooperación internacional en el caso de catástrofes y para el desarrollo.

Llegué a un país como Mozambique del que pocos en mi entorno, por la habitual “falta de información” de nuestra sociedad desarrollada, sabían que es de los siete más pobres del mundo. Lo que puede sorprender por las ofertas de vacaciones, de buceo, de complejos turísticos, que nos pueden llegar. Eso, como tantas otras informaciones “filtradas” que nos vienen de algunos países subdesarrollados, con conflictos, con epidemias, que nos confunden. Epidemias como cólera en Yemen, la de Ébola en Congo, la hambruna crónica de Sudán del Sur…

Se publicaba en estos días que la ONU solo ha podido sumar un 32% de los fondos necesarios para paliar la destrucción producida por el ciclón Idai en Mozambique, objeto del despliegue del START; necesarios para reconstruir, una importante parte de Mozambique, en particular, vastos territorios de la provincia de Sofala y la preciosa ciudad de Beira, en gran parte destruida. Chamizos, árboles caídos, chabolas, y muchas tiendas de campaña para refugiados… Eso es lo que puede verse cuando se transita entre Beira y Dondo. … y ya ha llegado otro ciclón. Ahora en el norte del país, todo ello en el contexto de una economía de supervivencia, en la que quedarse sin vivienda y poder conseguir agua potable y alimentos. Es el mayor esfuerzo de cada día. Desnutrición infantil crónica en más de un 40% de los niños. Analfabetismo en la mitad de la población, más de 12.000 casos de malaria y más de 6.000 de cólera a fecha 18 de abril en el periodo inmediatamente posterior a la emergencia por el ciclón Idai…

Durante el tiempo que convivimos y ayudamos en la medida de nuestras posibilidades a los mozambiqueños, y en particular, al pequeño hospital rural de Dondo, las peticiones de ayuda, de entrega de equipos, del pago de algunos servicios (incluso electricidad o arreglo de una ambulancia, por ejemplo, fueron habituales…). Pero tanto la petición de algunos responsables de epidemiología del propio país porque en algunos centros no disponían de anestésicos suficientes, ha sido para mí, muy impactante, como la imposibilidad de distribución normalizada de insulina en el país, también. Más allá de las decisiones profesionales que aunque allí en extremas circunstancias, también tomamos en nuestros hospitales y centros de coordinación de emergencias sanitarias españoles. Difíciles decisiones de colaborar con ellos en algunos casos, por la imposibilidad posterior de mantener equipos con la destreza necesaria para algunos servicios sanitarios, incluido el propio transporte de pacientes. Pero eso es otra historia, porque es ayuda al desarrollo y no el apoyo puntual ante una emergencia humanitaria. O a lo mejor es que es emergencia humanitaria continuada lo que sufre gran parte África. 

El START ha hecho mucho y muy bien, al menos todo lo que podía. Los 2275 pacientes triados, los 87 pacientes intervenidos y los 36 partos asistidos o intervenidos lo merecen, y todo un orgullo para los 142 profesionales en dos relevos, básicamente del Sistema Nacional de Salud (la mayoría), de FARMAMUNDI (farmacia), Médicos del Mundo (psicosocial), los cocineros de la ONG ZAPOREAK y los profesionales del ERICAM (bomberos, principalmente). España a través de su Ministerio de Asuntos Exteriores (MAEC), y los profesionales de la AECID y del equipo externo del START, lo han coordinado y planificado exquisitamente.

Aunque este esfuerzo y las vivencias compartidas lo merecen, y serán inolvidables. Sin la reconstrucción y el desarrollo ordenado, en este caso de Mozambique, serán un gran esfuerzo más que loable. Y para nosotros y por nuestra colaboración en Dondo, en Manhiça, y en otros lugares donde la Oficina Técnica de Cooperación de la AECID, tiene acciones humanitarias en marcha, nada parece ser suficiente. Parece que desde el norte desarrollado nunca se llega a ver del todo lo que pasa en el sur subdesarrollado. Algunos de los profesionales del pequeño hospital de Dondo nos preguntaban entre otras muchas cosas, que de qué forma podríamos seguir colaborando con ellos, o como conseguir un pequeño bloque quirúrgico para el hospital, o en proponernos asesorarles en temas epidemiológicos, enorme humildad, ellos que con muy pobres medios vacunaron en nuestra primera semana miles de sus compatriotas ante nosotros. Pero Pequenhino que tendrá unos doce años, tras la marcha de los primeros en ser relevados seguirá preguntando por los que marcharon...

Esto me recuerda a cuando en la película Memorias de África, le decía la baronesa Blixen antes de marcharse a Dinamarca, al sirviente Farah, que igual que él hacía, ella se adelantaría al hacerse la noche, y haría un fuego que pudiera verse de lejos y así llegar la caravana a su campamento. \"Tienes que hacer un fuego muy grande para yo encontrarte\", le espetó. Ojalá sirva el START para ello, aunque tendría que estar en un sitio bien alto para que se vea desde tan lejos; lo malo es que no hay colinas en Dondo.

Julián Domínguez, fue el primer Director Asistencial en el despliegue del START en Dondo. Es médico preventivista en el Hospital de Ceuta.