Osvaldo Páez

Somos nuestros

La innata candidez que tu atesoras

con lasciva mirada te arrebato,

y no en la posesión de un solo rato

sino en perpetuo dueño de tus horas.

La fútil resistencia que tu añoras 

en rendición total ya fue menguando

y el amor absoluto va medrando

hasta que el frenesí te deja yerta,

al verte estando así , semicubierta 

tan solo deseé seguirte amando.

 

Suplicio inexplicable experimento

en esta la verdad, que me supera,

en una infatuación tan solo queda

la gran felicidad o el cruel tormento.

No deseo tristeza ni lamento

y acojo las bondades de esta vida,

mi mente y corazón en estampida

ante el naciente amor que ahora siento,

y así hilvanando cada sentimiento

ofrecen ante tí , mi pobre vida.

 

SOMOS NUESTROS - CC by-nc-nd 4.0 - ESPECTRO