Jorge Horacio Richino

LA MEJOR

 

 

Errabundo en la ciudad vacía

y azotado por un cruento destino,

angustiado pasaba mis días

... aturdido, devastado, perdido.

 

Soledad era mi compañía,

siendo lo único pegado a mi sino

y una pena en mi pecho se hundía

como lanza de punzante filo.

 

La buscaba con tenaz fervor

sin poder encontrar una huella

que pudiera aliviar mi dolor.

 

Y en las noches rastreaba una estrella

que luciera brillante esplendor

... que jamás nadie tuvo como ella.

 

 

 

 

Jorge Horacio Richino

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