Classman

ATILDADO CABALLERO

 

Aparente y atildado caballero,

arrogante te paseas por la plaza,

sin saber si al jugar tan alta baza

van a dar con el hueso del faldero.

 

Estirada y sacando mucho pecho,

la dama hace cantar a sus tacones,

y alborota al retén de los mirones

que al paso se apostaban al acecho.

 

Muy gallardo se acerca hacia la dama

y le propone un trago de cerveza;

¡pudiera ser que quede de una pieza

si ella esquiva con gracia tal proclama!

 

Le dedica un desdén con la mirada

queriendo aparentar indiferencia,

más el galán despliega su paciencia

y ataca con ternura renovada.

 

Un clavel en la mano le ha entregado

para intentar con arte convencerla,

y conseguir así de frente verla

sin que le tuerza el rostro de costado.

 

Sella una mirada cómplice el encuentro

tras la marcha de la dama encandilada,

que sonríe al saberse acorralada

por las artes del chulo allá en su adentro.

 

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