kavanarudén

Una melodía

 

Me quedé mirando a lo lejos, oteando al horizonte.

Mis recuerdos se perdieron entre la bruma de la tarde.

El sol se despedía de la jornada, dándole la bienvenida a la misteriosa noche.

El ruido de la ciudad iba cesando o era yo, que concentrado, lo escuchaba cada vez menos.

Las dulces notas de un piano se hacían presente. Cerré mis ojos para poderla escuchar en todo su esplendor, “Chopin - Spring Waltz” Dulzura, suavidad, deleite.

Impresionante como una melodía puede calar dentro, puede avivar un sin fin de sentimientos.

Admiro la capacidad artística que pude alcanzar el ser humano. Esa sensibilidad interna que se expresa a través del canto, de un instrumento, de la danza, de la pintura, de la escritura… Capaz de transportarnos a lugares desconocidos, a tierras lejanas, a variopintas remembranzas. Amores perdidos, prohibidos. Momentos en que fuimos felices o tristes; arrancándonos un profundo suspiro y hasta una fugaz lágrima. 

Esta extraordinaria interpretación se funde con el paisaje que ahora admiro. Las estrellas poco a poco se asoman, ni rastros del astro lunar. Un grupo de aves vuela sereno, van buscando cobijo y resguardo antes de que se haga presente del todo las tinieblas… yo aquí, acariciando mi soledad, contemplando lo que me rodea, ensimismado en una hermosa melodía que me lleva de la mano hasta lo más profundo de mi misterio.