Luis Pizarro M.

COMO PUTA Y VIRGEN

 

En un ápice de luz se desviste, se reforma,
deja de ser ella y es otra
es otra y no deja de ser ella
se recoge el pelo sus vergüenzas

suspira, sonríe, se siente hermosa
como Dios la trajo al mundo
y sin reparo alguno
se muestra segura a mitad de cama
se entrega como puta y virgen
sin perder la decencia ni el toque
de ser ante todo una dama

furtiva cabalga cual jinete
sobre el ser que la está amando
se santifica, la santifica,
como puta y virgen,
lleva las manos a sus senos benditos
a esa garganta zorra que gime
sin mea culpa se dicen ‘te quiero’
sin mea culpa se dan al goce.

Dos torsos forman una sola figura
una sola figura dibujada por dos torsos,
recrean al amor con vesania
rozando sus fauces, sus hombros.

La a posiciona contra la fría pared
para que reciba penetración y cariño
en sutil pose se poseen
sus manos, sus jirones, sus labios.

Sus piernas temblorosas la confiesan,
la descubren que llegó a su orgasmo
y él llega plácido al cansancio.
Ya está hecha, consumida
por el ser que la está amando,
puede
desde entonces
sentirse así misma
tan llena, tan completa,

tan mía.