Felipe Velasquez

Memorias

De repente doble en la esquina, era una conversación normal como cualquier otra con mis amigos, cuando levante la mirada y allí entre el sardinel y la casa verde de barrotes ya apoderados por los años, la vi... No fue una mirada cualquiera, pues ya pasaban tres años desde que mi cuerpo no se estremecía con tan violencia y lo recorría ese calor inmenso, e incrédulo y a la ves perverso por su ser, deje que mi cuerpo encaminara su rumbo, pues junto a ella, yacía el hombre que alguna vez fuese mi mejor amigo, continúe mi rumbo como si nada con mis amigos, pero en mi boca tartamudeaba el suave resquicio de su nombre y, para no hacerlo más inevitable continúe una conversación sin sentido, cuando en realidad, tan solo deseaba voltearla a ver; que sus ojos se cruzasen con los mios, se olvidaran de ese mundo hostil y que sin más dejasen escaparse hacia una habitación, cálida y sombría, donde nuestros cuerpos se encontrasen ya desnudos, ya sedientos de marcarsen, de sentirsen, de robarsen mutuamente las energías y sedientos por saciar lo que en mentes se reprimían... Pero no, tan solo seguimos nuestros rumbos, claro que deseosos por voletar a mirarnos incluso sin pensarlo, allí fue cuando mi mente no pudo aguantar tanto desasosiego y lentamente me gire para observarla caminar con él de brazos, tan pequeña tan frágil, pero tan perversa, tan mala, tan bruja ella, por qué de algo si se podía estar seguro y era que de tanta belleza solo podía encontrarse odios y rencores Sin fundamentos ya descritos... Pureza vivamente pérdida, momentos incalculables de memorias transcritas en el tiempo, que solo tal vez, aun remuerda los más profundos deseos inscritos de su boca hacia la mía. MEMORIAS.