El DIOS JUVENIL

POEMA DE MIERDA

 

Y lloré por diarios
escritos
con sangre.
Tantas tardes yo crecí
esclavo del sol
brincando en prados
nunca tuve tiempo para maldecir
pero ¡oh! hoy todo ha cambiado, tengo que decir que me volví feo, todo se pudrió como un cajón de frutas,
y me haré demasiado salvaje
todas las chicas sabrán que quise matar a la mente
que tenía cara de santa con esa boca pintada
va a cuestionar la realidad con la boca pintada
traviesa ebria sin trabajo.
Me volví hacia ella
jamás me habías visto tan enojado
y agarré unas cadenas
azoté, estrangulé,
nada es suficiente cuando la estupidez es Dios,
y la gente bebe jugo
y se despreocupa
mientras nosotros nos retorcemos.
Tú, bestia anónima: odia la filosofía.
Odia este mediodía.
Yo te odio, Amor, por muchas razones;
nunca tuviste que haberme creado
y yo nunca tuve que haberme creído tal,
yo te maldigo mente
y te maldigo y te maldigo
y te maldigo
¿y que más? y te maldigo.
Muchas tardes ebrio pasaré evitándote, viéndote desde la vereda de enfrente
crearé tiempo para simplemente tirarlo
quisiera que todos vean las hermosas maneras de perder el tiempo que tengo.
Hago tertulias, chicas, y chicos, mejor chicas, contemplen, yo mismo soy Dios; y no pude.
Me encantaría resumirte el secreto, acortar tus caminos
se que te gustaría insultarme
y a mi me gustaría que te saques la ropa,
y que te des vuelta,
que vas a recibir tu castigo.