Pedro Alexander López

Océanos

Navegando mi destino en busca de nuevos puertos,

con la cara frente al Sol, con el viento al timón,

en mi afán de aventuras me dirigió la corriente,

y cuando menos pensaba, la encontré también de frente.

 

Capitana de su vida, timonel de su destino,

fuerte y ágil, decidida, a forjarse su camino,

navegamos lado al lado sin hablar y sin tocarnos,

solamente de reojo vigilábamos con tacto.

 

Y fue el viento y la marea, que interpusieron sus manos,

sopló el viento con su furia. la marea hizo otro tanto,

se cruzaron nuestras rutas, se estremecieron los barcos,

se cruzaron las miradas, y temblaron nuestras manos.

 

No pudimos seguir juntos, al menos no en este océano,

aunque al vernos sonreímos, porque nos reconocimos,

y aunque sigo navegando mi barco a mi manera,

se que estás en el océano, y se que también me piensas.