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GRACIAS POESIA (TEMA DE LA SEMANA)

             Sincronizo la frecuencia de las palabras

que descienden del pensamiento a mi boca,

las examino con la delicadeza sutil

del lenguaje, que formado por siglos

esculpió su semasiología,

dando forma a la vida que sale de nuestras voces,

conjugadas entre tanta belleza en agonía

que se cuela por callejuelas

con rumbo a destinos disímiles,

reparte besos en el austro

y entra en las escuelas y los teatros

y se viste de comedia a la hora del luto.

 

            ¿De dónde vienen las palabras del alma?

Eso, que nos hace desvestir los arcoíris

y perfumar al viento de la tarde

cuando me hace pensar en tus ojos,

cuando por vocación beso un lirio y aspiro

el néctar de tus labios,

el manoseado oxígeno;

¿de dónde salen las frases escondidas,

anidadas en las entrañas?

Que vuelve soñadores a los amantes

que se juran amor hasta en eras post mortem,

y vuelan en una alfombra mágica

en el cuento de su única noche,

que se vuelve la pertinacia sagrada

de dos almas que corren de la mano a lo eterno.

 

            Quien quiera que seas,

o cómo te digan,

unos inspiración, otros poesía, estro.

Quien quiera que seas o de donde provengas,

bienvenida al abismo de mis días,

a mis trópicos

cada vez más encendidos por tus rayos,

vehemencia de las cosas por venir,

elíxir de la alegría,

cuna del dolor apagado,

pozo con el extracto de lo que se ama,

musa de los pueblos,

madre del victorioso y el perdido,

dama vestida por la noche

para acompañar al que desfallece,

o al que espera solo en el bar de la esquina,

la copa subsecuente que no debió existir,

pero que por costumbre aniquila su esencia

por el amor perdido,

y mientras le consuelas el alma,

escribe una nota triste que se vuelve canción.

 

             Quien quiera que seas,

mi amor de ojos de fuego,

dama de libre lengua como la primavera,

desde el punto sin retorno,

donde nace la soledad en calma de las almas,

de ahí, hacia donde no mira nadie

y brotan los amores que transfiguran vidas,

de lo más recóndito del ser

nace la gratitud y mi amor por ti,

por las cosas sencillas,

las que recibo de tu mano alada

cuando rozas mi frente con tu aliento,

las que parecen simples,

pero guardan la esencia de un corazón en llamas,

de un beso florecido a media luna.

 

            Hoy te escribo a ti,

quien ha iluminado mis noches de agosto,

y puesto en mi mano el verso libre

de reglas y ataduras,

la palabra franca que me mantiene con vida,

la que cifro en lo que va quedando

de la entelequia y la cordura,

de pensar que soy en esta caravana

uno más que se asió de tu vestido,

que te busca en el bancal de sueños separados;

tienes admiradores que desviven por tu aliento

amores hasta el fin de los tiempos,

tienes muchos amantes, y el último de todos:

este simple poetastro sin genio que te escribe,

amándote en la alegría y la nostalgia

que traen los días por venir.