Aqua Marina

Amor naciente

 

Fenecía la tarde con tranquilos gemidos,
y nacía en tus ojos un fulgor de lucero,
y en mi pecho sentía, de pasión un brasero,
por deseos inmensos de tus besos prohibidos

Tu mirada profunda despertó mis sentidos,
con tu boca en mi boca, me decías: Te quiero!
y sintiendo tu aliento, seductor, lisonjero,
me entregué a tus deseos, de lujuria encendidos.

Con el último rayo de la luz rutilante
se fundieron sedientas tu pasión con la mía
con dulzura divina, con fragor trepidante

con caricias grabaste del amor su armonía,
y lo llevo prendido de manera constante,
haciendo de mis horas, su fuente de placía.