ADANS BECMAN

COMO CADA INVIERNO...

Cuanto me gusta verlos

con sus pantalones de pana

y sus chaquetas llenas de remiendos

tomando el sol en el pairón de sus casas

o en el banco de la plaza

siempre, como cada invierno

hablando de cosas ya pasadas

con un tren cargado de recuerdos

alguna sonrisa en sus rótros asoma

recordando a sus hijos y a sus nietos

un dulce volar de palomas

en el palomar del pensamiento

y ya la emoción les enbálga

y de pronto se rompe el siléncio

cae al suelo alguna lágrima

empapada de recuerdos

esa lágrima que fecunda el triste suelo

la cara y las manos arrugadas

de trabajar como negros

por unas míseras pesetas

en los duros terrenos ajenos

escaparate multicolor, espejo del cielo

cuanto me gusta recordárlos

y como cada invierno

hablo con ellos de tantas cosas

son como niños, aunque parezcan viejos...

Siempre es mi cantar un homenaje

de todo corazón a los abuelos...

 

A veces pienso, y no se

si es que me sobran penas

o es que me falta alegría

vaya trasiego este que llevamos

como un ancla por la vida

algunas veces, las menos

reímos y soñamos con el alma vacía

preñados de ansiedad y angustia

con el corazón en la mano

si en verdad somos hermanos

dame tu mano, yo te doy la mía...

 

Con tu sonrisa y la mía

vamos a hacer un cuento

y convertirlo en poesía

para guardarlo dentro, muy dentro

dentro del alma mía

y si se rompe algún día

pegarlo con pegamento

de ese que dura toda la vida...

 

Ayer te vi por la calle

y que bonita que ibas

con tu faldíta larga

y tus labios de almívar

como una rosa perfumada

camino de la calle de arriba

con tu pelíto largo

con esa bendita sonrisa

hasta el aire te decía ¡ Guapa !

morena, alegre y sencilla

como yo te conocí

aquella tarde de Abril,

un beso en el alma anida...

A veces sobran las palabras...