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neosan

Licántropo

 

Una vez más el lobo aúlla
Mientras la luna solo escucha
Un caballo va a todo galope
Y el infierno va tras de él.


Dejando huellas de cenizas
Y un fragmento de su alma partida
En cada noche en que mira la luna
Dejando caer una lágrima sobre su tumba.


Solo la mano del destino guía su camino
Un destino ya maltrecho y torcido
Por tierras llenas de peste y desolación
Dónde hasta los ángeles odian a Dios.


La muerte solo es una plegaria en vano
Que una noche de lluvia de estrellas
Aquel niño esperaba una sola respuesta
Pero odio solo obtuvo dolor y miseria.


Una muerte por primera vez
Provo su sabor amargo y dulce
Se enamoró completamente
Le daba paz aún corazón doliente.


La muerte siempre lo visitaba
Lo tomaba en sus esqueléticos brazos
Pero se iba y el volvía a su llanto
Entonces otra vez él la llamaba.


Estaba envenenado por su hermosura
Consumiendo su alma cada día
Perfumando con sangre las rosas
Se las entregaba una a una.


Pero se le castigo con inmortalidad
Para que nunca pudiera descansar
Ahora sólo aúlla a la luna clamando piedad
En un eco aberrante de fatalidad.


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