Anton C. Faya

FABULA DE ALMAS CREPUSCULO

 

 

ALMA CREPUSCULO

 

No recuerdo

haber dicho lo que dije.

Y sin embargo el futuro es

un astro de limón

ensangrentado,

quise probarle

sin haberle oído.

Y aquí estoy,

-en este devenir

ya presente,

florecido de agonía

sigiloso rampante superpuesto-,

enhebrando a roca otoño

olvidandote Septiembre...

 

Veo jaurías de lobos

furtivas salvajes indolentes,

acróbatas de miseria

que comercian tu necesidad

vanagloriándose del despojo,

empujando cadáveres

al abismo de la intemperie.

Sonrientes, festejan su plato

con azul algarabía,

indecencia consensuada.

Cazan freneticos,

abrazan su sombra,

muerden tiniebla,

declaman su titulo,

en un espiral interminable

de vanidad condecorada...

 

Ay ! ... ¡Pero que bien

cantan los mendigos!

Con clamor callado

y su hormonal olor a tierra.

¡Y como cabalgan los enanos!

Fulguran en caballos dorados

y sus manos ulceradas

alimentan sus crías,

ritual del pan tibio.

Y que de los poetas,

de los titiriteros,

de los que saben ser mortales

de los que amasan

amaneceres con sus manos,

esos, los todo entrañables,

con alma de cielo y hierba.

 

Ya conocen la historia:

¿Como consolarte melancolía?

 

No me pidan

que abandone la hosquedad.

Si ya soy un sin labios

de tanto silencio,

si ya ni huesos tengo

para tanta soledad...

 

A.C.F- FEBRERO 2019

ARGENTINA