Deborah Jana

Poesía interna

Poesía interna

De muérdagos secos posados en primavera,

una cabaña quieta

y niños corriendo por el filo hilo del destino

 

Cuidado que te caes

En el obscuro agujero espacial

 

Dice la leyenda que los chivatos que se tropiezan

transmutan en humanos de morales dudosas,

que caminan en dos patas

y a veces lloran en el silencio de la eternidad.

 

Seres extraños que corren,

que bailan,

que te agarran y te secan el alma.

Pero son felices en cierta medida..

Cómo dicta la sociedad,

sonrientes pero no pensantes,

no pensantes pero curiosos

 

¿Y cómo es eso?

 

Es que parece que les da miedo revelarse

contra sus propios pensamientos,

y más ahora

qué se sienten solos.

 

Es el sentimiento que trae la colina arboleda

y te la cantan en un coro distinguido

los pájaros teñidos de rojo por el solsticio.

 

De seis versos a seis estrofas a seis palabras

comienzan su lírica nostálgica

diciéndote

que todo año anterior fue mejor,

sin embargo tu esperanza quebradiza

intenta disipar el pasado

y aferrarse al porvenir 

 

Y cómo toda otra profecía cumplida, 

renaces de la muerte

de la que estuviste sumergido tanto tiempo.

 

Pero la historia no se ha terminado de escribir,

el humano se aferra a las letras iluminadas

e intenta transcribir su destino

palabra a palabra

hasta

descartar todo camino posible.