RODRIGUEZ NUEZ

BIENVENIDA AITANA

alguna vez fui como tú,

un tierno pedazo de vida

con los sueños aun dormidos,

y nada supe de guerra

ni de dolores,

alguna vez vi por primera vez 

la luz de  todo lo que existe, 

al igual que tú, tuve esa mirada transparente,

esa  mirada de esperanza

para el mundo que sangra,

tuve esa capacidad

que solo los inocentes tienen,

de con solo sonreír acariciar el alma,

después crecí, y tuve que luchar,

y fui feliz con los pies descalzos,

con los trompos de madera,

con los caballitos de palo,

Aitana, ¡bienvenida!

sangre mía,

semilla del rastro de mi vida,

no es fácil estar por aquí sabes,

a veces también nos duelen todas las células,

pero te juro que tu llegada,

es lo más hermoso que me pudo ocurrir.