Anton C. Faya

CONFESARSE, ES SOLO CONFESARSE...

 

 

CONFESION...

 

Es soleada

la tarde en el hospicio.

 

Visitándolo....

El, con pasos sosegados

y mirada ausente

me saluda.

 

Dice sentir fatiga

un perpetuo crepúsculo.

Que jadea anónimo

en un silencio indetenible.

Dice ver hombres

sufrientes con cadenas.

Que lo consumen

en nostalgia sus recuerdos.

Que el futuro

es en el una creciente desazón.

 

Su mirada

cristalina y triste,

su voz

un constante balbuceo,

me conmueve y dudo:

¿Hay que disimular,

quien es el cuerdo en verdad?

 

 

A.C.F – FEBRERO 2019

ARGENTINA