LUIS ADONAY VENEGAS LEYTON

La tortolita herida de ciudad

La tortolita herida de ciudad

 

Hoy te vi llorar entristecida,

tu pena y tu dolor

yo lo sentía…

¿cuánto te costó llegar

a la cita diaria?

¿como fue que te heriste

amiga mía?

 

Te posaste sola y ya muy tarde

en tu rama de costumbre

sin testigos cerca…

fuiste la última en llegar

con tus plumas rotas

en desorden…

Tus hermana, tus amigas,

ya comieron, bebieron

y ya se fueron

por su difíciles cielos.

 

¿Cuánto sufriste inocente amiga

en la despiadada lucha de subsistencia

en una naturaleza que nada regala?

Todo se gana enfrentando con dolores

- todo se gana

incluso la vida,

la prolongación o el fin,

- el final de ella…

Todo se gana luchando cada día

nada se regala…

 

¿Cuánto sufriste inocente amiga

por acercarte a la fuente de agua

de la plaza? de la calle

o del rincón perdido

de la ciudad que mata…

Querías beber, solo una gota de agua

para saciar tu sed sumada

de volar y volar

por la ciudad buscando

donde cerrar tus alas

y apagar tu sed de vuelos infinitos

que te darán la vida

en algún parque, una plaza

o un rincón compartido con los perros

o la gente que pasa

y que no te ven

 porque también caminan,

- como tu vuelas

buscando la vida…

 

Tu campo quieto, tus rincones de cuentos

tus maravillas de aires puros

rotos solo  con el aleteo de tus vuelos,

atrás…atrás se fueron quedando

- en el olvido...

Tus vecinos de cielos

-  de aquellos cielos libres,

allá quedaron haciendo como siempre,

sus nidos aprendidos en otros tiempos

de  naturaleza y azules cielos.

 

Hoy llegaste tarde  inocente amiga

- sorprendida encontraste

 lo que buscabas

una fuente de agua, maíz, trigo

y migas del mismo pan

que hoy en familia

comimos en abrazo contigo

 

Tortolita amiga no te olvides

que hoy surcamos el mismo camino

después de caminar y volar campos abiertos

con libertad de cielos

Tú en tus cielos azules

yo en mis campos de color verde

y tierra virgen…

 

Ven, caminemos juntos

esta ciudad plomiza llena de ruido y peligros

- ven a curar tus heridas cada tarde

que yo te entiendo

porque tenemos las mismas heridas

de sufrimientos

Aquí hay silencio, agua, maíz, pan

y rincones verdes como mi campo

y abrazo cariñoso de acogida

de una familia que te invita

a tomar el té toda las tardes.

curando heridas

y tejiendo en el aire azules cielos.