Nik Corvus Corone Cornix

Bañado en Incertidumbre

Despierto añejos bisontes,
declaro terremotos
mediante agujas,
nudos de garganta.

Hago ese viaje de dos horas,
descabellado, viaje de vuelta.
Envuelto en un papel
casi sagrado.

Recuerdo la tarde.
Recuerdo la fuerza,
el empuje hacia el otro lado.

Recuerdo la oscuridad
uniendo fuerzas con el llanto.
La recuerdo en sus ojos
que no decian nada.

Recuerdo la miríada de soledades
que hacen fila y esperan,
pacientes, dormidas.

Llego a mi hogar
para encontrar un surrealismo viviente.
Me distraigo
hasta otro día...
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Mis ojos me devuelven
el sabor amargo.

Y será la primera vez.


Entro en ese lugar cuadrado
a bañarme en recuerdos.
Me contemplo solo
mientras caen mis gotas.

Ya no compartiré esa ducha
tibia y alegre,
ya no alcanzaré ese shampoo.
Ya no.

Esas lágrimas
se confunden con la tibia lluvia,
se las lleva la cañería.
Lágrimas de espanto.

Trato de subir,
mas me hundo en el desperdicio.
Tan solo termino de hacer
y escucho ese goteo cansado y tranquilo.


Me maravillo de lo raro,
junto agua con mis cinco dedos,
me detengo eternamente en gotas.
Trato de pausarlas en vano.

Miro el repiquetear
en las palmas de mis manos,
las abro y el torrente cae
en un sonido infinito.

Recuerdo esa risa
que ya no tiene forma,
ya no existe,
pero sigue alimentándome...