Vestido de rotosa angustia
voy deambulando por raídas dudas
mirando y otra vez las ciegas carnes
que tropiezan y caen o se combaten.
Mis zapatos se extinguen y me dejan
con los pies expuestos a las piedras;
mis tobillos gastados, mis tendones
y mi talón derecho crían muñones.
Algo espero que de mí se aleja
quizá en la insana eternidad del orbe
y en mi fugaz memoria ya difunta.
Un vagabundo por ahí se mea
sobre sus pasos y sus pies insomnes,
lleva mi nombre y mi expresión futura.