Margarita Isaias

Baño de sangre

 

 

Quiero sentir como corre la sangre caliente y espesa por mis brazos, bañarme en ella, obtener la purificación que sólo la  muerte puede darnos. Mi corazón amenaza con salir de mi pecho, también se siente enclaustrado como hamster en su rueda estacionaria. Arráncame las vísceras, quiero verlas, ahora, ahora!!! Mi mente es un caos, rehén de esa canción que no para de sonar, que retuerce mis intestinos y me enloquece. Su música me desgarra sin ningún miramiento, me arrastra por la alfombra como si estuviera posesa. No me detengas, si Cleopatra se bañaba en leche porque no he de hacerlo yo en mi propia sangre? Ni Dios ni el demonio tienen injerencia hoy. Mi decisión está tomada, prepararé mi hermosa tina de mármol, helaré la champaña y claro ESA canción y sólo esa que me empuja, que me seduce, me provoca y me reta. Pero no la llenaré de agua, no. Será mi propia y bendita sangre la que gradualmente vaya mojando mi anhelante cuerpo. Esta vez ni los ansióliticos o antidepresivos que me bloquean desde que decidí ser yo misma, evitarán que corte mis venas. Es algo sencillamente inevitable. No estoy triste ni es tu culpa ni la de nadie, es mi decisión y amaré esta parte de mi tan irreverente y transtornada que me llena el corazón de júbilo anticipado. He muerto hace siglos cada vez que vuelvo a la vida, esta vez nadie me arrojará a una hoguera ni me lapidarán, esta vez me voy por mi propia voluntad, asqueada por la gente que me rodea sin escrúpulos, sin amor a los demás tan sólo llenos de ambición que los ciega ante las necesidades de los demás. Me voy pero no soy cobarde, simplemente soy quien tiene las riendas de mi destino en un mundo podrido, dónde líderes de pueblos abren la boca y el olor a cloaca es todo lo que exhalan. Hace siglos fui obligada a cohabitar con demonios y juré no volver a hacerlo, ahora esos demonios visten trajes y corbatas, lucen mejor lo reconozco pero en esencia no han cambiado. Inmundicia y traición es su modus operandi. Nadie me obligará a permanecer un día más entre ellos. No tengo miedo, la muerte no me es desconocida, me ha ido peor, creánlo. Regresaré renovada, con la energía que se requiere para plantarse en un mundo caótico sin que mi túnica siquiera llegue a mancharse de sus heces. Me siento liviana, creo que mi alma se ha retirado como otras veces a observar de lejos, mis ojos se cierran mientras espero en este vino espeso y rojo que calienta mis huesos y abraza tiernamente mi cuerpo. Locura? Les encanta esa palabra cuando no entienden la complejidad del ser humano pero no tienen un nombre para sus acciones. Seres vacíos, soberbios prestos a juzgar lo que no comprenden porque su corazón es inmundo, bendita sea la locura si ésta los vuelve empáticos con quienes los necesitan, bendita si ésta los hace blandir una espada para salvaguardar la seguridad de aquellos más débiles que están bajo su protección. Ya no quiero hablar, estoy cansada de repetir lo que no quieren escuchar. Ya hemos quedado solo mi canción y yo, me iré junto con la última estrofa, sin miedo ni remordimientos, dicen que el pecado se paga con la muerte, por eso es que he muerto tantas veces quizás....o tal vez soy un hámster que siempre regresa al punto de partida.