El Angel de la Música
Con tu cítara encantada
y en las nieblas de una pena
va tu voz, querube quieto
entre claveles de gloria
en los vaivenes del viento.
Guarda tu cante
cancela de mar y tiempo
Cúbreme con los misterios
sibilinos, sempiternos
y dime por dónde ha ido
la voz que olvidé en tu sangre
alcázar sin minaretes
umbría de nidos viejos