efraguza123

Un monstruo recorre el mundo

Hace mucho tiempo un gran monstruo asaltaba los caminos de Tebas, la ciudad que resplandece en los papiros de la imaginación de Sófocles. Hoy, todos lo saben, un monstruo de físico espanto taladra los guarismos del erario público de todos los países. En sus manos los políticos cuelgan imanes que devoran a dentellada limpia billetes y monedas. Su cuerpo luce la falsedad de los números que especulan con los colores del muro de la nada. En sus ojos refulge la codicia de los que alimentan la hoguera donde arden los sueños de los pueblos. Su risa es sonido candente que atraviesa las entrañas de la democracia. Hay en sus garfios tanta avaricia que ninguna ley lo puede someter a responder por la ceguera de la justicia. No hay antorcha ni lupa que se puedan acercar para examinar la lava oscura que corre por sus venas. Este esperpento de nuestros días crece a cada hora en el erotismo de la industria política sin que lo asusten trompetas y cárceles. El monstruo de ayer preguntaba para después matar; el de hoy mata sin preguntar. Ambos atraviesan las aguas de la tragedia para sembrar muerte en sus orillas. Se necesita un guerrero que cabalgue en el relámpago que lo enfrente con la transparencia de su vida. Si logra derrotarlo en las elecciones próximas tal vez el sol ilumine presupuestos y caminos en las cavernas de los capitolios o en la plaza, bajo el amanecer ebrio y harapiento se levante una estatua de pésimo cemento a un nuevo mártir de la democracia.