Eli-liones

Abrazos ajenos

Te posas en mis piernas niño, te abrazo, y ambos en ese pequeño instante nos llenamos de lo necesario, tu del consuelo que alivia tu cara de puchero y yo libero los abrazos que guardaba en el alma...

Y te vas tranquilo, cargado de mi cariño, sin saber que los abrazos que llevas, muchos de ellos pertenecían al hombre que amo.