Cuando se termina una historia que nunca inició,
Allá en el horizonte se avista un dolor que jamás se sintió…
Y tus ojos se congregan en contra de los suyos y deciden evadir hasta el fondo su alma,
Mientras la tuya simplemente decide huir de esta sala… Así, poco a poco desaparece y se evapora
la incertidumbre que carcome a quien nunca quiso decir nada.
A veces el silencio logra disimular la necesidad de tus ojos,
Mientras que tu olor se niega a continuar anhelando sus labios
Y así -poco a poco- se borran las casualidades,
Ésas que hacen que éste universo tenga la magia que todos los días de verdad necesitas.
Hoy desde lejos se resaltan las marcadas distancias – imaginarias para ambos –
Pero necesarias para quienes hoy no intervienen como actores principales en ésta
Solo una… solo una gran historia!