jojamaca

Palabras

Me descubro a mi mismo sonriendo estúpidamente, sin motivo alguno.

La luz, que la persiana no puede ocultar,

 ilumina levemente la mitad de mi rostro.

Un rostro marcado por el dolor, carente de ilusión y de vida.

 

Mi pulso frágil apenas me permite escribir una sombra

de lo que inunda mi mente,

esa cárcel de recuerdos, de venganza y de odio.

Alguien solía decir: "Hay peores cárceles que las palabras".

 

Ahora solo espero pacientemente que un ángel me bese los labios y que,

cual ave fénix, pueda renacer de mis cenizas.