Saturnario

El otro

De alguna manera lo esperaba;

abrir la puerta y observar tu mirada bañada en culpa,

el silencio seco bastó esa mañana,

ya en tus labios posaba el sabor de otro amante,

ya tu piel erizada respondía a otros besos,

a otro querer.

Y la angustia y el dolor se vuelven uno, y envuelven a dos,

y la ira carcome y el cumulo de sentimientos arrastra hasta 

el más desgarrador pensamiento;

Tú mi amada, en mi cama, bajo el manto del amante.