Mª Luisa García Martín

Renovarse

Ser Renovadores

 

Cuando contemplamos la  naturaleza  nos sentimos renovados. La flor que nace, los árboles con sus hojas nuevas, el amanecer siempre diferente…

¡Cómo la sabia naturaleza nosotros podemos renacer a lo nuevo, “renovándonos”!

Renovamos  nuestro  aspecto  (llamándolo cambio de luk), renovamos nuestro organismo (depurándolo), nuestro vestuario, nuestro hogar…Pero, ¿nos detenemos a renovar esa parte de nosotros que no se ve y que es parte de nuestra materia?, ¿a renovarnos como personas? Negar que seamos algo más que un cuerpo,  que  poseamos también un espíritu  es decir que el amor no existe por qué no se ve, pero lo sentimos y somos parte de él.

Renovar esa parte interior llamada espíritu es la que nos dará una conciencia nueva, viendo con ojos nuevos toda nuestra vida. Renovarnos interiormente es empezar a caminar en el espíritu, es ir conociendo la parte más genuina de nuestro ser.

Para ser renovadores se tiene  que tener valentía y también poseer criterio de revolucionario, como Jesús nos enseñó. Nosotros  también podemos cambiar la historia y conseguir un mundo mejor.

Renovarse es renacer a lo nuevo, escapar de la inercia (igual a muerte). Podemos aparentar que estamos vivos porque desempeñamos papeles en la vida que nos lleva a tener nuestro tiempo ocupado. Corremos de un lado a otro  sin parar. Y cuando nos paramos ¿que nos queda realmente? Poca cosa, porque no hemos tenido tiempo de saber quién somos, no hemos  tenido tiempo  de escucharnos de conocernos. Y el resultado es que  nos encontramos con un total desconocido, al que no entendemos  ni amamos;  y como no nos gusta, nuevamente nos  sumergimos  en ese ritmo acelerado que es donde no tenemos tiempo de pensar quién somos.

Conocernos tal como somos es romper esquemas y fijaciones que ya no necesitamos.  Muchas veces nos aferramos a nuestro pasado y repetimos ese proceso una y otra vez,  de este modo lo que hacemos es no vivir nuestro presente. Sufrir por lo que nos hizo sufrir es no dejar que nuestras heridas se cicatricen, y añorar tiempos felices  es correr tras el viento. No es  posible  renacer a lo nuevo si no cambiamos nuestra forma de pensar; porque nos hemos quedado anclados y eso entorpece  el conocimiento de nosotros mismos, nos priva de amarnos y de ser nuestro mejor amigo. Cuando nos conocemos, podemos aceptar nuestras luces y  también nuestras sombras, de igual modo también las podremos aceptar “del otro”, disculpándolo y amándolo.

Renovarse es decir sí a la vida a pesar de las dificultades, porque un espíritu renovador saldrá ileso, con más fuerza, con más amor y sabiduría

Por lo tanto tiene que ser prioritario en nuestras vidas el deseo de volver a renacer, de ser renovadores. Es el más bello proyecto en nuestras vidas  Nacer nos lo dieron hecho. Renacer es algo que sólo puede hacer uno mismo y para sí mismo. Es una determinación responsable y profunda por la que decidimos rehacernos, unas veces para darle un giro importante a nuestra vida, en ocasiones para masajear una ilusión dormida, incluso para algo tan pequeño e importante como para recuperar la sonrisa extraviada. Haber nacido sirve para estar; Renacer es la oportunidad para empezar de nuevo, para construirse. Siendo nuevos de nosotros mismos: Veremos otros paisajes, oiremos nuevos sonidos, olfatearemos otros ambientes; nos sentiremos distintos porque un día decidimos rehacernos.

La vida no es estancarse. Hay que ser mar y no arroyo; saber amanecer y también declinar en el ocaso, para volver a ser día. Es, en definitiva dejar morir al hombre viejo que hay en nosotros  para dejar que surja el hombre nuevo.       

 \"querer renovar sin haberse renovado es como querer dar lo que no se posee\"[