Jordan Sanchez

Refugio

En la orilla de mi refugio
tu sonrisa despierta,
el día se alegra
y la noche sueña,
con la sombra de tu boca,
con el vaivén de tus comisuras,
con el recorrido que tu labio
transita si el silencio se acaba.

Lejos de ti
en la pradera que mese
una luna asomándose
por pupilas moribundas,
las distancias se vuelven
preguntas,
que nadie responde,
el agua, el alimento, mi aire,
se vuelven sinónimos
de tu nombre invisible.
Y tus ojos emperadores
me reinan en lo oscuro,
por dentro, en la luz,
por fuera.

Cuando la vida se encoge
y las miradas se oxidan,
tú, solo tú, regresas
como un recuerdo.
Recuerdo, cuento, invento.
Regresas aunque nunca
te hayas ido, aunque
nunca hayas estado.