Jhon Deivy Torres Vidal

VAMPIRESA APRENDIZ

Hablábamos de máscaras y de sangre

antes de cada travesura,

a veces tus lunares bellísimos ardían 

junto a mis dedos góticos y zurdos.

En mí, se subyugaban tus maldades.

En ti, se compungían mis manías.

¡Vampiresa de púberes embrujos! 

Vampiresa aprendiz, yo contigo

exprimía el instante del instinto.

Eran túneles nocturnos esas calles

y luciérnagas tus ojos encendidos,

y los míos, murciélagos sin rumbo,

succionaban el instinto del instante.

¡Inflamados murciélagos heridos!

 

 Los lunares sanguíneos de tu cuello,

mis dientes ebrios, mi saliva ansiosa,

tu lengua adolescente con dos hebras

de víbora agitada pero ingenua.

Vampiresa de púberes embrujos,

nuestro idilio fue ráfaga de instantes

que a la vista de hoy sólo es luz ciega.

Vampiresa aprendiz, ya no lo eres...

cuando retornes no seré quien quieres...