Franky De Varona

REQUIEM

 

 

 

 

 

A veces las despedidas 
son necesarias cual presagios,
el único camino.

Olvidar, todo parece estar suspendidas
en un eterno paréntesis.

La palabra adiós no resuena 
como un hasta siempre.


Un hasta luego 
sin despedidas,

ni discursos banales 
que desgastan las neuronas.

En la vorágine de un desencuentro 
se agotan las voces que hienden 
el silencio.

El amor no perdona a quienes juegan con él

Y devuelve como un espejo a partes iguales las decepciones,
irónicas sombras robadas al tiempo.

Adios, palabra que desgarra 
la garganta 
y se aferra como la gota de rocío 
a la yerba.

Cada cual a la tierra de nadie 
donde las penas pernoctan solitarias
y se muerden las respiraciones.

Exilio a mitad de calle
un castillo que se derrumba 
en medio de la ausencia.

Todo queda inconcluso...

¿Quien entiende de despedidas?

Los destierros nunca son magnánimos en invierno.