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Hugo Emilio Ocanto

*** Dama de rojo *** - Poema - - Autor: Santos Castro Checa - - Interpreta: Hugo Emilio Ocanto - - Grabado -

Dama de rojo

 

...y seguirá
la enardecida pluma del poeta amante,
pluma negra hacia el atar del tiempo ¡negra pluma!
Si pletóricos sueños se alejaren tristes, se fueren,
se fueren en la desidia crasa de un amor ausente...
¡váyanse mariposillas! hacia los labios púrpura, hacia las rosas puras
de la boricua hermosa que embatió con ansias
al viril amante en el atril del tiempo,
vayan ¡oh! vayan tras las pléyades celestes de un despertar sin rumbo,
tras las épicas suertes que se ahogaren en las estelas blancas,
tras de los que huyendo vayan de un sentido mal
¡huyendo! ¡huyendo! del Orión fatal...
 
Fue el idilio franco de un amor fecundo que les unió al final...

Cruel era la desidia bronca en la soledad y espantos,
fue tal que permutó la historia entre risa y llantos
al amor de amantes en la noche santa
que vistió de rojo a la boricua hermosa...
¡Venid boricua diosa! Si te ocultás de pronto entre las sombras virgen
de un pasado negro que la distancia de los solos
¡los que sueñan solos! acortó infante la distancia ruin
de un poeta amante y, si en esta gloria la simiente blanca muere,
en agonía greca, huir pudiera de espanto inferno
hacia una dulce amante soledad sin sombras;
más ¡esperad, rufianes!
¡inmaculadamente bella la poeta del poeta duerme!,
y el poeta, sin cordura, por ella va suspirante amante...!

¡ay! dama hermosa que vestirse ausente
con su blonda roja, y con amores rosa,
y un brasier de fuego que sofocar las ansias
de amores épicos de un demente cholo
que, a su alma inka el amor boricuo le robó la calma...

¡oh! ¿Cómo ha de beber de pronto
de una copa roja el dulce vino
si su copa roja, que de pronto rota
en la pesadilla mal de un despertar maldito...le mató la vida...?
Pero, vaya ¡vaya ya el nupcial flamante que fingió de falso
al osado amante ¡dolor!...le murió las sombras...
¡cuál fatal la vida que olvidar la guerra
¡ay! se le durmió los sueños a la poeta amante!
Dama ¡oh! Dama de la noche de los silencios
¿cómo despertar del sueño a un amante muerto
y volver su pluma tierna a renacer con fuego
de los escombros tibios de un silencio inerte?
¡no! ¡compasión no!
No es la fatalidad mi vana suerte
si bien pudiera gritar tu nombre ¡hermosa!
Volver a la vida franca mi recompensa gratitud daría
a la noche de los silencios y a la boricua diosa,
que si el eco amargo de los ayes cercas
me sea converso en un mal de amores
¡me los devuelva pronto la helada muerte!
Mi suerte cierta sería, mujer, entonces el poseer tu vientre
con la simiente nuestra y perpetuar la especie
de una épica suerte de amantes locos
que abrazó la noche con sus brazos tiernos
en el lecho rosa de un nupcial nocturno;
más ¿adonde vas ahora, boricua hermosa,
para apagar, mi beso amante, 
el fragor candente de tus febriles piernas?
¡dama! ¿olvidaste, acaso, tus bragas puras
con orgasmos tibios de tu amante bronco?


19-02-15

Autor: Santos Castro Checa
Mallares – Perú
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