mgs1984

A LA VIDA

 

La noche boscosa
Que se extiende completa
Con varias balas me ha disparado
La pena, pero el ilusorio dormir
Pasó purificando como aire, negros
Estratos aniquilados.

 

Hoy saltó, vuelo, corro, vivo,
soy benevolencia
porque con tu respiro voy.
Otra vez te abrazo,
otra vez te sujeto,
otra vez Te enlazo,
otra vez te izo, Vida,
sobre mis hombreras
como mi bella bandera.

 

¡Ay de ti! Ay vete ahí desorientada,
hay bombas que se detonan.


¡Ay Vida defensa,
cáliz nítido!...
Te atiborras tus primaveras
De desenfrenados inviernos,
te atiborras de aguas infectadas,
de restos de ceniza,
de pesadez, de encrucijadas,
de silencios obligados,
de delirios y laberintos sin salida
y muchos te piensan perdida,
muerta, convertida en nada,
y creen que ese tono de avernos
implantaras por eterno en el alma.

 

Y eso es mentira pura,
caminan despacio las lunas,
las horas, pasa la marea alta
las aves, los ecos y en una palmada
dada en microsegundos
el escenario se trasforma.
Se abunda de limpidez
el cáliz de la vida rosada.

 

El esfuerzo ancho
como el mar, No aguarda y llama.
de un chasquido, brotan
flores, mariposas, planetas,
cae lluvia de luz sobre cuevas.

 

Los débiles artistas
te profesaron misántropa,
salada, antipática, acibarada,
no salieron de tu brazo a jugar
con la alzada
Brizna del viento azucarada.
Se dotaron de las balas,
sin enfocarte,
se perforaron constante
un obscura zanja
y poco a poquito sin mesura
fueron adentrándose
en un duelo de una cloaca
abandonada.

 

¡Ay Vida!...Eso no es real, eres
única, fresca, encantadora,
honrosa, Sutil, primorosa
como lo que más yo adoro
y en tu matriz jocosa
vistes aroma a dama
de noche inquistada.

 

Oh…vida tan soleada,
eres una locomotora serena,
fogosidad incansada,
ecos de vendaval, bonanza,
afecto de bálsamo que energétiza .

 

¡Ay vida!...Vida de mi vida plena,
eres como una pradera,
acumulas chispas de grandeza
de resplandor y la trasmites Modificada
en racimo, como ramo de rosas blancas

 

Ay de ti!
El que habla blasfemias
de ti y te inquisisa, que aguarde
un segundo un amanecer, primaveras,
veranos, otoños, inviernos,
duraderos o cortos, que resurja
de su abandonada
falacia, que examine y vaya
a combatir...


Que una su mundo
A otro mundo, sus palmas,
A otras palmas,
que no, que no adquiera, ni ensalce
a la desgracia ni su  llamarada,
que la reniegue atribullendola
en estilo de una muralla
como a el ladrillo los ladrilleros,
que taje a la desgracia
como al árbol le destajan las ramas
secas y que se haga
con ella una hoguera a la luz de la luna,
y la envuelva y la vuelva
hacer surgir convertida en gracia.

 

¡Ay la vida!...Ella nos llama
con su gran campana
de viento que nos canta,
nos aguarda a todos
los que sentimos y disfrutamos,
los que de risa lloramos,
los que nos inyectámos confianza,
los que nos enamora el aroma
indomable del campo, y de la dama
De noche que tiene aposentada
Entre su matriz aceitada.

 

Mariana Gutierrez, Octubre 2018