argantonio

El poeta ausente

Nunca te atrevíste a pasear

por esa calle sinuosa y fría

para ver si la casa estaba

habitada, pero tu alma temerosa no se atrevía.

 

Quizá alguna sombra, algún desaire

vivíste en la calle vacía del Aire,

y sin embargo está la casa habitada

por el silencio invisible que respiraba

el poeta siendo niño, una calle

que esconde secretos infantiles,

una calle sin juegos, sin pelotas

sin perros, sin más compañía

que el permanente silencio,

una calle donde la semilla del dolor

y la desilusión germinó y emigró

para florecer en otros aires cálmos

y en otros vientos aventureros

donde surgieron rosas rojas de pasión

y nobleza como las flores silvestres

capaces de arraigar entre las piedras.