Patricia Aznar Laffont

MUROS DE ETERNIDAD

Mírame,

 y escucha mi cara,

que está hueca de pasión herida.

 

Ese hilo de amor que nos unía

ha sido destruido.

 

La luna como hierba, vigila

las cicatrices mórbidas

De tu péndulo de Amor que oscilaba, permanente.

 

Un pájaro errante mueve las alas del Destino.

 

Cómo ser palabra y sentimiento?

 

Mientras, el horizonte

busca hierros incandescentes

en las inmensidades de ese cristal roto

que te repetía

Y que ya es casi desconocido.

 

 Hay un

 tenue aroma viejo y la espiral

de los recuerdos y

de las galaxias, que conmueven,

se preguntan burlonas y a carcajadas

el porqué de éste, mi Invierno

permanente.

 

Mientras, pienso y siento,

 este aletargado y

atorado tormento en mi garganta

en mi alma y en mi cuerpo….

 

Y ese temblor de alas

que me lleva hasta   la misma Muerte,

 

tan nefasto

y con hirvientes espantos,

que huelen al Ocaso Oscuro y sin simiente

de la incógnita desnuda y del desierto

de los muros de la Eternidad.